martes, 1 de marzo de 2011

Percy H. Fawcett, el verdadero indiana Jones,


Percy H. Fawcett, el  verdadero indiana Jones,
Percy H. Fawcett


Fawcett
El coronel Percival Harrison Fawcett (Torquay, Inglaterra, 1867, Brasil , desaparecido) fue un militar, topógrafo y explorador británico.
Junto con su hijo Jack y el amigo de éste, Raleigh Rimell, Fawcett desapareció bajo circunstancias desconocidas en 1925 durante una expedición por descubrir aquello que prefería llamar su objetivo principal o "Z", lo que él creía era, según las antiguas leyendas y testimonios esotéricos, una misteriosa ciudad perdida en la selva inexplorada de Brasil.


Sir Arthur Conan Doyle
Percy Harrison Fawcett fue fundador de la Royal Geographical Society de Londres y entre sus amistades prominentes cuenta el legendario Sir Arthur Conan Doyle. Nació en el año 1867 y en Enero de 1901 se casa, pero esto no fue impedimento para seguir su búsqueda personal, más aún entre sus muchos viajes, que le dieron una visión muy especial de la vida, aprendió topografía y también tuvo un hijo que nacería en Ceylán en 1903. Sus inquietudes lo llevaron a Bolivia cuando sólo Argentina en aquellos años tenía unas fronteras claras y en ese viaje encontró quizás ese encanto de Sudamérica que lo “enganchó” totalmente. Es así como después de la Primera Guerra Mundial terminó totalmente convencido que su vida tenía que ser en tierras sudamericanas, incluso se traslado como primer paso a Jamaica donde llevó a su familia. Estaba convencido que Gran Bretaña y toda Europa era un continente en decadencia y sin mucho que ofrecerle; en más de una ocasión lo comentó entre sus amistades logrando muchas veces una incomprensión y extrañeza entre estos. 

bandeirante
La historia del coronel Fawcett, comienza cuando descubrió en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro una carta (enviada por el bandeirante Francisco Raposo al vicerrey, en 1754) en la que se describía el hallazgo un año antes de una extraña ciudad de piedra en el noroeste del estado de Bahía, mientras Raposo buscaba las minas de plata de Muribeca. Extraviado en el Matto Grosso, el aventurero portugués y sus compañeros divisaron en la montaña una escalera monumental tallada en la roca que conducía a un impresionante pórtico que se abría a una fantástica ciudad. Al manuscrito (conocido como el nº 512), le acompañaba un mapa que situaba esta ciudad en los alrededores del río Xingu, afluente del amazonas. Fawcett completamente convencido que éste tal Francisco Raposo había tenido el privilegio y la suerte de encontrar la Ciudad Perdida se obsesionó de tal manera que, desde el momento mismo de tener conocimiento de este documento en el interior de su cabeza creo las raíces para una expedición definitiva que diera luz al enigma de una cuidad totalmente desconocida para el mundo civilizado de entonces.
manuscrito 512

El Manuscrito 512 o Documento 512 es un manuscrito de archivo perteneciente al periodo de Brasil Colonial (mediados del siglo XVIII) y conservado actualmente en el acervo de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (división de "Manuscritos", serie "Obras Raras"). El documento, conformado por diez páginas, está escrito en portugués y lleva el título de Relação histórica de uma occulta e grande povoação antiguissima sem moradores, que se descobriu no anno de 1753 ("Relación histórica de una oculta y gran Población, antiquísima, sin moradores, que se descubrió en el año de 1753"). Aunque está redactado como un informe expedicionario, el documento posee al mismo tiempo ciertas características de una carta personal, considerando el carácter de relación entre el autor y el destinatario.
Por su contenido el documento representa una narración dejada por un grupo de bandeirantes portugueses; el nombre propio del autor, jefe de la expedición, no se conservó. El documento relata el descubrimiento, en el corazón de un sertão o sertón brasileño, de las ruinas de una desconocida ciudad perdida, con rasgos de una civilización altamente desarrollada de tipo grecorromano. El informe menciona también el hallazgo de los yacimientos de oro y plata en ese contexto.


ciudad perdida
El texto contiene varias lagunas como resultado del deterioro del documento provocado por los termitas mientras el manuscrito permanecía olvidado en los archivos (1754-1839), causa por la que jamás se pudieron saber el nombre del autor y la localización geográfica exacta de la supuesta ciudad abandonada.








El Manuscrito 512 es probablemente el documento más famoso de la Biblioteca Nacional, y según el punto de vista de los modernos historiadores brasileños constituye la base del mayor mito de la arqueología nacional. Durante los siglos XIX y XX la ciudad perdida del Manuscrito 512 era objeto de acaloradas discusiones científicas, como también de infatigables búsquedas emprendidas por aventureros e investigadores.

minas perdidas de Moribeca
Por su estilo vivo y pintoresco el relato del Manuscrito 512 es considerado por algunos una de las obras más bellas de la lengua portuguesa.
En el subtítulo del Manuscrito 512 se dice que una tal comitiva de bandeirantes pasó 10 años viajando por los interiores de Brasil (los sertones), tratando de descubrir las legendarias minas perdidas de Moribeca. Según el historiador brasileño Pedro Calmon, era conocido bajo este nombre indígena un aventurero y bandeirante que vivió en los siglos XVI y XVII, llamado Belchior Dias Moréia (también Belchior Dias Moreyra y Belchior Dias Caramuru), descendiente de Diogo Álvares Correia o Caramuru y Catarina Álvares Paraguaçu, primer matrimonio luso-indígena de Brasil; según otra versión más antigua, expuesta por Sebastião da Rocha Pita y repetida por Januário da Cunha Barbosa en su prefacio a la edición impresa del Manuscrito 512, Moribeca era el apodo del hijo de Belchior, Robério (o Rubério) Dias. En cualquier caso, el personaje de ese nombre era conocido por sus grandes riquezas provenientes de ciertas minas de la sierra de Itabaiana, en los alrededores de Araguaçu. Habiendo prometido a la corona entregarle las minas a cambio del título de marqués de las Minas, posteriormente Moribeca se dio cuenta del engaño por parte del rey Felipe III de España (II de Portugal), pues dicho título era otorgado al nuevo gobernador general de Brasil, Don Francisco de Sousa. Moribeca entonces se negó a revelar el secreto de las tan codiciadas minas, por lo que fue recluido en la carcel real. Según Calmon, Moribeca, o Belchior Dias, pasó dos años en cadena y logró recuperar su libertad, pagando el rescate; en la versión de Rocha Pita (que no menciona el nombre de Moribeca), Robério Dias muere en la cárcel justamente en víspera de llegada de la orden real condenándolo a la muerte.



ciudad perdida del amazonas, 
La leyenda de las minas perdidas de Moribeca o El Dorado brasileño posteriormente llegó a ser la fuente de incansables búsquedas por parte de los bandeirantes. De esa forma, el objetivo que perseguía la expedición o bandeira de 1743-53 resulta ser muy típico para su época
El documento narra como la comitiva descubrió una cordillera de montes que brillaban con numerosos cristales, causando admiración y asombro en la gente. Sin embargo, al principio los bandeirantes no consiguieron descubrir un paso franco para poder acometer la cordillera y se acamparon al pie de las montañas. Después un negro de la comitiva se dio en perseguir a un venado blanco y descubrió un camino pavimentado en piedra que pasaba a través de la montaña. Habiendo alcanzado la cima, los bandeirantes vieron desde arriba una gran población, que a primera vista consideraron ser alguna de las ciudades de la costa de Brasil; tras descender al valle, mandaron exploradores para saber más sobre la población y sus habitantes y estuvieron esperándolos durante dos días; un detalle bastante curioso es que escuchaban cantar gallos durante esos días, lo que les hacía pensar, que la ciudad estaba habitada. Mientras tanto, llegaron los exploradores, trayendo la nueva de que no había moradores. Estando todavía la gente insegura, se resolvió a comprobarlo un indio de la comitiva, el cual regresó con la misma noticia, atestiguada luego ya por todo el grupo de exploradores.


arco romano , que dice que se encontraba en la ciudad
Finalmente toda la comitiva efectuó la entrada a la ciudad, la cual era posible por tan sólo un único camino, empedrado y adornado con tres arcos, el del medio era mayor y principal, y los dos de lados eran más pequeños. Como observa el autor, sobre el arco principal había unas letras, imposibles de copiar por la gran altura.
Las casas en la ciudad, todas con pisos, estaban abandonadas desde hace ya mucho tiempo y no tenían por dentro ningunos objetos de enseres, ni muebles. La descripción de la ciudad reúne rasgos propios a distintas civilizaciones de la antigüedad, sobre todo la griega y la romana, aunque contiene también detalles no identificados o sin asociación. Así, el autor nota que todas las casas en la ciudad por su regularidad y simetría parecían una sola, como si fueran de un propietario.
En el texto se da la descripción de distintos objetos apreciados por la comitiva. Así, está descrita una plaza con una columna de piedra negra en el medio, en la cima de la cual había estatua de un hombre con un brazo extendido, señalando hacia el norte; el pórtico de la rúa principal, en cuya parte superior había un bajorrelieve con la imagen de un joven semidesnudo, coronado de laurel; enormes edificios por los lados de la plaza, uno de los cuales parecía ser palacio de algún señor de la tierra, y el otro evidentemente era un templo, donde aun se conservaron parcialmente la fachada, las naves y las imágenes en relieve (en particular, cruces de varias formas y coronas). Cerca del lugar pasaba un ancho río, del otro lado del cual había campos muy lozanos con algunas lagunas, todas llenas de arroz, como también innumerables bandadas de patos, que podían ser cazados simplemente con las manos.


cataratas en el amazonas, 
Después de caminar tres días río abajo, los bandeirantes se toparon con una catarata, al lado de la cual había una serie de cuevas y excavaciones subterráneas, probablemente minas, donde yacían dispersos pedazos de mena parecida a la plata. La entrada a una de las cuevas estaba cerrada con una enorme losa, sobre la cual había una inscripción en signos o letras desconocidas.
A distancia de un tiro de cañon de la ciudad la comitiva descubrió un edificio como casa de campo, por dentro del cual había una grande sala y quince habitaciones pequeñas, todas con puertas para la sala.


ubicacion del rio paraguacu
Después los bandeirantes realizaron una prospección a orillas del río, hallando buena pinta, prometiéndoles muchas riquezas de oro y plata. En ese lugar, la comitiva se separó, realizando algunos de los hombres una marcha de nueve días, pasados los cuales avistaron una canoa con dos personas blancas, vestidas a la europea; aparentemente, éstas huyeron después de que los bandeirantes habían hecho un tiro par atraer su atención, aunque, estando dañada esa parte del documento, se puede suponer también que este grupo de bandeirantes experimentó después un enfrentamiento con alguna clase de salvajes, velludos y bravos.
Finalmente, la entera expedición alcanzó los ríos Paraguaçu y Uná donde el jefe de la comitiva compuso el informe, dirigiéndolo luego a cierta persona influyente en Río de Janeiro. Es notable el vínculo personal existente entre el autor del documento y la persona a quien se está dirigiendo: el autor insinua que el secreto de los descubrimientos realizados lo viene revelar tan sólo a él, su destinatario, recordando de lo mucho que le debe. Expresa también su preocupación a respecto de que un indio, miembro de la Compañía, abandonó la comitiva para regresar a la ciudad perdida por su propia cuenta. Finalmente, el autor propone al destinatario largar esas penurias y venir a utilizarse de esas riquezas, sobornando al indio desertor para que éste no revele el secreto y lo conduzca hacia los tesoros.


Fawcett
En 1925, con la financiación de un grupo de financieros situado en Londres, llamado The Glove ("El Guante"), Fawcett regresó a Brasil con su hijo mayor Jack para una expedición con tal de descubrir aquellas ciudades perdidas. Antes de partir, Fawcett dejó instrucciones declarando que si él y sus compañeros no volvieran, ninguna expedición de rescate debería ser enviada, o, al contrario, los rescatadores sufrirían su destino.
Un hombre con años de experiencia, Fawcett viajaba con todas las necesidades escogidas a mano, cosas como conservas alimenticias, leche pulverizada, armas, cohetes de señales y, por supuesto, un sextante y un cronómetro (inventado por John Harrison) para determinar la latitud y la longitud. También escogió a mano a sus compañeros para esta expedición, ambos elegidos por su salud física, habilidad y lealtad el uno al otro: su hijo mayor Jack Fawcett y el amigo de muchos años de Jack, Raleigh Rimell. Fawcett eligió a sólo dos compañeros, de modo que podrían viajar más ligeramente y pasar más desapercibidos por las tribus de la selva, siendo algunas de éstas hostiles hacia los exploradores. Muchas tribus entonces todavía no habían entrado en contacto con los blancos.


los Kalapalos
La última señal de Fawcett databa del 29 de mayo de 1925, cuando telegrafió a su esposa que estaba listo para penetrar el territorio inexplorado acompañado únicamente de Jack y Raleigh Rimmell. Relató que estaban cruzando el Alto Xingú, un afluente de sudeste del Río Amazonas. Desde entonces nada más se escuchó de ellos.
Muchos supusieron que los indios locales los habían matado, varias tribus postuladas en aquel tiempo — los Kalapalos, quienes fueron los últimos en verlos, o los Arumás, Suyás, o tribus Xavantes, cuyo territorio estaban penetrando. Ambos jóvenes ya estaban cojos y enfermos cuando fueron vistos por última vez, y no hay ninguna prueba de que fueron asesinados. Es probable que murieran de causas naturales en la selva brasileña.
En 1927 un letrero con nombre de Fawcett fue encontrado entre una tribu indígena. En junio de 1933 una brújula de teodolito perteneciente a Fawcett fue encontrada cerca de los indios Baciary de Mato Grosso por el coronel Aniceto Botelho. Como se pudo averiguar posteriormente, el letrero con el nombre de Fawcett era del tiempo de su expedición de 1921 y lo más probable es que el coronel lo había ofrecido como regalo al jefe da la tribu; en el caso de la brújula también su pudo probar que hubiera sido dejada antes de que Fawcett se había adentrado en la selva en su viaje final.


David Grann
En 2005 el reportero titular neoyorquino David Grann visitó la tribu Kalapálo y descubrió que ésta había transmitido una historia oral sobre Fawcett, entre los primeros blancos que la tribu había visto alguna vez. La cuenta oral decía que Fawcett y su partido se habían quedado en su pueblo y luego se habían marchado en dirección hacia el este. Los Kalapalos advirtieron a Fawcett y sus compañeros que no tomaran ese camino, pues serían muertos por "indios feroces" que ocupaban aquel territorio. Sin embargo, Fawcett insistió en ir. Los Kalapalos observaron el humo de la fogata de la expedición cada tarde durante cinco días antes de que desapareciera. Los Kalapalos dijeron que estaban seguros de que los indios feroces los habían matado. El artículo también relata que una civilización monumental realmente pudo haber existido cerca de donde Fawcett buscaba, como fue descubierto recientemente por el arqueólogo Michael Heckenberger y otros. Las conclusiones de Grann están detalladas en su libro The Lost City of Z (2009).
Fawcett

Se dice que Fawcett ha sido una inspiración para Indiana Jones, el arqueólogo/aventurero ficticio, y una versión ficcionalizada con Fawcett ayudando a Jones en una novela. También, según un artículo en la Comics Scene #45, era la inspiración de Kent Allard, un álter ego de Shadow y Brad pitt va hacer una pelicula sobre la vida de este hombre,

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